El enfoque
De una muestra de sangre
a un fenotipo molecular.
Seis pasos, cada uno con una compuerta que puede detener el flujo. Un resultado que llega hasta el final ha pasado por todas.
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Ingesta con contrato
La entrega del laboratorio entra sólo si sus tablas cumplen un contrato declarado: qué columna es qué, en qué unidad y con qué diccionario. Sin diccionario confirmado, el flujo no deriva nada — prefiere bloquearse a inventar.
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Identidad resuelta
Cada identificador se resuelve contra miRBase con su historial de nombres. Un nombre que no resuelve se marca como medido-sin-identidad, que no es lo mismo que no medido.
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Comparación contra referencia
La muestra se compara contra un panel de donantes vivos. Dos métricas: una dice CUÁNTO se aparta, la otra EN QUÉ DIRECCIÓN — y sólo la segunda puede detectar una disminución.
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Cuánto es el laboratorio
Cada feature lleva qué parte de su variación es entre personas y cuál entre laboratorios. Sólo los estables construyen el fenotipo; el resto va al anexo, con su aviso.
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Capa funcional graduada
Las dianas provienen de ensayos publicados con su PMID. Un miRNA alterado no es una función alterada, y la estructura del dato lo refleja: cada proceso llega marcado como hipótesis.
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El fenotipo, con su evidencia
Seis dimensiones, cada una con su nivel. Y arriba del todo, cuántas de esas señales aparecerían en una persona sana — sin esa cifra, el resto no significa nada.
La salida
Un fenotipo, no una lista de miRNA.
El informe abre con las seis dimensiones y su evidencia. Las condiciones clínicas, si aparecen, van al final y como interpretación opcional: el fenotipo se sostiene sin ellas.